
Plaça de Cuba, 47
A finales del siglo XIX, el rápido crecimiento demográfico e industrial de Mataró hizo que el mercado histórico de la “Plaça Gran” resultara insuficiente.
Para satisfacer la demanda alimentaria de la población, la “Plaça de Cuba” acogió inicialmente un mercado al aire libre. Con el tiempo, la presión de los comerciantes, que querían dejar de trabajar expuestos a las inclemencias del tiempo, llevó al Ayuntamiento a consolidarlo como un espacio permanente con puestos de madera. Sin embargo, estas estructuras, construidas sobre terreno arenoso, se resentían especialmente en los días de lluvia. Por este motivo, y a petición tanto de los vendedores como de los consumidores, el Ayuntamiento decidió construir el gran mercado que conocemos hoy en día.
El imponente edificio actual, de estilo racionalista, fue inaugurado el 12 de abril de 1936 y es obra del arquitecto Lluís Gallifa Grezner.
Situado en pleno centro de la plaza, destaca por su estructura de una sola nave con líneas rectas y grandes ventanas verticales dispuestas simétricamente. A diferencia de los mercados tradicionales de hierro, se construyó en mampostería y enlucido, siguiendo la estética de las grandes fábricas de la época; de hecho, su exterior guardaba un gran parecido con la antigua fábrica de la Sociedad Cooperativa Cristalera de la misma ciudad.
Como curiosidad, durante la dictadura de Franco el edificio fue bautizado como Mercado de la Purísima Concepción.
Tras décadas de actividad ininterrumpida, en 2010 fue completamente renovado para modernizar las instalaciones y, ahora además de la actividad diaria que se desarrolla en su interior, los alrededores de la plaza cobran vida algunos días de la semana gracias al tradicional mercadillo, lo que mantiene muy vivo el espíritu comercial con el que nació.









